Declaración del Honorable Ministro Louis Farrakhan en el deceso de ‘El Comandante’ Fidel Castro

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[English Version]

El Honorable Elijah Muhammad me enseñó que hay una ley en la naturaleza en la que cuando sea que a un pueblo está privado de aquello que Dios tiene la intención de que el pueblo tenga como lo es la libertad, la justicia, la igualdad de oportunidades y una membresía igual en la sociedad; entre más tiempo sean privadlas, mayor es la manifestación de aquel quién nace en ese anhelo de una mujer sencilla para responder a esa necesidad, ese llanto, esa oración por los despojados que anhelan.

En mi última conversación con el Comandante Fidel Castro nosotros íbamos a tener 20 minutos y duró poco más de 3 horas. Y en los últimos 20 minutos yo le hable a él acerca de él mismo. Le dije las palabras ya mencionadas diciendo que él ha sido una respuesta a las oraciones y el anhelo no sólo en Cuba, en el Caribe y en Centro y Sudamérica sino gente de todo el mundo que ha anhelado por estos derechos naturales que Dios tiene planeado para sus criaturas, pero ellas han sido negadas bajo la esclavitud, el colonialismo y el neocolonialismo.

En respuesta a la oración de todos él se convirtió en un mensajero de Alá; él se convirtió en un mensajero para Todos del Dios de Todos para responder a las necesidades críticas de Todos. Y como Jesús quién dijo que vino al mundo que aquellos que dicen ver sean cegados y aquellos que son ciegos puedan ver. Esta revolución que Jesús iba a provocar iba a tomar a aquellos que estaban levantados y sentarlos y aquellos que estaban debajo y desfavorecidos fueran alzados. Tal hombre era Fidel Castro. No es de extrañar que la gente lo odiara. Ellos lo odiaban por su posición privilegiada ejercida sobre los Negros y clase campesina de Cuba, Centro y Sudamérica – y los Negros y campesinos del mundo.

Yo le dije, querido hermano todos nosotros tenemos que irnos de esta tierra en algún momento, físicamente todos probaremos la muerte. Yo dije, pero usted señor – no hay tal cosa como la muerte para ti que las ideas y los principios, principios universales, y el pensamiento internacionalista que tú pusiste en la gente es el fluido trascendental del Reino de Dios en la tierra.

El Hermano Abdul Akbar Muhammad estaba conmigo y él vio lágrimas aparecer en los ojos del Comandante Fidel Castro y yo cité del Corán. “No hables de aquellos que mueren o son muertos en el camino de Dios como muertos. Ellos aún viven, pero ustedes no los perciben”. La carne física y sangre y huesos de mi hermano se han ido de nosotros, pero sus ideas revolucionarias y principios que vivió aún viven. Ellos están en la gente que su revolución apresuró a una consciencia internacional. Y aquellas características y principios fueron encontrados a lo largo de nuestro planeta entre los pobres y oprimidos y débiles. ¡Él vive! En mi corazón y en el corazón de todos nosotros quienes entendemos su rol, él nunca morirá.

Que viva la memoria de Fidel Castro. Que viva la gente de Cuba que ha sobrellevado este bloqueo salvaje por más de 50 años y han producido cosas maravillosas en medicina, en ciencia, en cultura para que el mundo la reciba.

Que viva la revolución cubana. Y que nosotros estemos en el lado de aquellos que admiten que eran ciegos, pero es nuestro momento de ver como la confusión de las cabezas del Oeste de estado y gobierno es tan clara que se están volviendo ciegos. La confusión que existe en las Cabezas de Estado y gobierno del mundo Occidental va a continuar. Ellos van a continuar rompiéndose mientras que los pobres, los débiles, los Negros, los Morenos y los Indígenas van a continuar levantándose por la gracia de Alá (Dios).